jueves, 27 de octubre de 2016

Respuesta a un desafío.

Me hallé envuelto en un cuestionamiento a la Biblia sobre el cual pretendo hacer algunas observaciones personales respecto del problema planteado para enriquecer el debate.

Desafío a la inerrancia de la Biblia
El tema de la infalibilidad de la Biblia lo estuve tratando a propósito de la lectura de un libro del crítico textual Bart D. Ehrman, “Jesús no dijo eso”, que presenta varios cuestionamientos al Nuevo Testamento basados en una mirada crítica y desafiando la “inspiración” del texto.
En este desafío se nos plantean puntos desde quienes defienden la inerrancia bíblica, pero hay matices. Inerrancia e infalibilidad de la Biblia son conceptos teológicos resultantes de considerar a las Escrituras como inspiradas por el Espíritu Santo y que, por ser  Dios su “autor”, se entiende que ésta tiene “autoridad”. Infalibilidad trata acerca de que no falla e inerrancia de que no yerra (no son lo mismo): el decir que no falla no quiere decir que no contenga errores y decir que no tenga errores no quiere decir que no falle; por esto, hay quienes se inclinan por la inerrancia en los “originales” y por la infalibilidad en cuanto al contenido; hay quienes se definen por ambos términos y otros sólo por uno, y también nos encontramos a quienes son más bien dubitativos en definirse por uno u otro; también nos encontramos con algunas iglesias que no se basan en la “sola scriptura” y que tienen otras escritos, revelaciones nuevas o una alta importancia en “la tradición” (como en el caso de los católicos). Con todo esto, en general, ninguna persona “cristiana” negará la participación del Espíritu Santo.

Ahora, veamos el problema de los textos: ¿Galilea o Jerusalén?

Creo que es bastante clara la diferencia entre Marcos/Mateo y Lucas/Juan en cuanto a los relatos de los lugares de apariciones de Jesús. Sin embargo, lo que me quedó dando vueltas al leer el desafío no fue el calzar o explicar si Cristo apareció primero en Jerusalén o fue fiel a su orden de encontrarse con sus discípulos en Galilea, sino que me pregunté cuál es la relevancia de que aparezca en uno u otro lugar. Podríamos incluso formular otras preguntas a los evangelios, tales como: ¿por qué nos todos parten con genealogías de Jesús y por qué las genealogías halladas en Mateo y Lucas no son iguales?, ¿por qué Juan comienza hablando acerca del verbo y por qué a este libro no se le considera como a los otros tres como sinóptico?, ¿por qué la ascensión de Jesús sólo aparece en Marcos y Lucas?, etc… El hecho de encontrarnos no con uno, sino con cuatro relatos del mismo suceso escrito por distintas personas, creo que no contempla únicamente corroborar y confirmar hechos, sino que puede ir más allá.
También hay varias preguntas que pueden hacerse para estudiar mejor los evangelios: quiénes los escribieron, cuándo lo hicieron, cómo los llevaron a cabo, por qué los escribieron, para quiénes están escritos. Y claro que pueden hacerse más preguntas, pero hay que considerar todo lo que esto conlleva, como factores histórico-culturales o el carácter literario que éstos tienen. Por ejemplo: los eruditos nos dicen que no contamos con los documentos originales del Nuevo Testamento, sino con copias; además, la autoridad que le reconoció la iglesia a textos como los evangelios, tienen factores como el autor, uso de la iglesia, sentido y coherencia con el resto de la Biblia (lo que los creyentes considerarían que están escritos inspirados por el Espíritu Santo), etc., criterios según los cuales quedaron incluidos en lo que se denomina “canon bíblico”.

Volviendo al problema planteado, a Juan parece no importarle (dentro de la lógica de su escrito) el que Jesús haya resucitado en uno u otro lugar; podemos también observar que tiene sentido en Lucas (el cual considera la continuación del relato en el libro de Hechos) el llamado a permanecer en Jerusalén, ya que Jesús enviaría “la promesa de su Padre y serían investidos de poder de lo alto”. Luego, si bien es cierto que Mateo y Marcos son relatos casi idénticos en relación específicamente a que el lugar donde se les aparecería a los discípulos sería Galilea, Mateo no relata la ascensión de Cristo, por lo que se puede pensar en que los discípulos después de encontrarse en el monte donde Jesús les había dicho, fueron después a Jerusalén a esperar “la promesa” relatada en Hechos. Por su parte, Marcos, aunque si habla de la ascensión del Señor, termina bastante pronto y no es muy específico en aclarar dónde sucede esto. Aunque no nos olvidamos que eso no explica que en Mateo y Marcos sea tan enfática la orden de ir a Galilea, mientras que no ocurre eso en Lucas y Juan.
Repasamos rápidamente desde otra perspectiva el evento aludido, la resurrección. Quisiera que observáramos someramente los libros, sus autores y su relación con el tema de la inspiración divina e infalibilidad-inerrancia de la Biblia.
A pesar de lo que mencionaba arriba acerca de más preguntas que pudieran hacérsele a los evangelios, tocante a diferencias y omisiones de relatos, tenemos que los cuatro evangelios concuerdan en decir: que la tumba quedó vacía y que Jesucristo se les apareció a sus discípulos al tercer día de haber muerto crucificado.
Entiéndase bien lo que quiero poner de relieve: distintos libros, distintos autores, distintas experiencias, distintos estilos, distintos enfoques.

Se dice que estos cuatro libros están dirigidos a cuatro tipos de personas, algunos también dicen que estos tienen una significancia simbólica que recuerda cuatro figuras nombradas en el Antiguo Testamento, pero no entraré en detallar esto. Respecto a la autoría, se entiende que Lucas no fue testigo ocular, pero si tiene fama de haber investigado diligentemente; de Marcos se dice que está escrito según lo experimentado por Pedro, pero escrito por Juan Marcos; Mateo y Juan fueron dos de los doce discípulos de Jesús. Esta información nos puede servir para proponer dos cosas:
1.-Mateo y Marcos nos dicen efectivamente lo que Jesús les ordenó y son confiables, ya que éstos están escritos por testigos presenciales.
2.- Aunque Lucas no fue testigo presencial, él investigó lo concerniente al ministerio de Jesús con testigos oculares (recurriendo a la memoria de los testigos) y, de igual forma, ubica correctamente los posteriores pasos de los discípulos en Jerusalén, ya que él incluso aparece en este ministerio relatado en el libro de Hechos.

¿Y qué pasa con Juan?
Este evangelio es singular, ya que como mencionamos más arriba, los otros tres libros son catalogados de “sinópticos” (que tienen afinidad narrativa en orden y contenido entre sí). Curiosamente, aunque asumimos que las apariciones según Juan son en Jerusalén, ya que ocurren muy próximas a su resurrección y los discípulos no podrían haber ido tan pronto a Galilea (asumiendo también que cerca de esa ciudad fue crucificado y sepultado), vemos en el capítulo 21 que Jesús se les aparece a las orillas del lago Tiberías o Tiberíades, que está en Galilea, siendo su tercera aparición (v.14). Esto último en ninguna forma resuelve dónde fue su primera aparición inmediatamente posterior a resucitar; incluso, pareciera obvio (por la forma en que se lee y sigue esta narración) que apareció primero en Jerusalén y más tarde en Galilea.

Como ven, no resolví el enigma de dónde aparece por primera vez Jesucristo resucitado y tampoco pretendo inventar una explicación para aquello; lo que quisiera es llamar la atención de “los” que leemos y “lo” que leemos, porque tendemos a prejuiciar nuestra mirada cuando tenemos ante nosotros lo que comúnmente se conoce como “escritor/escrito inspirado por el Espíritu Santo”. Muchos de los mensajes de las Escrituras resultan bastante claros leyéndolos sin mayor análisis, pero hay otros que son más complejos y requieren prestar especial atención.
Hice un pequeño análisis a los mismos pasajes y libros nombrados en la problemática planteada, pero con un enfoque un tanto distinto. Hemos de intentar leer los evangelios cada uno separado del otro para comprender qué nos dice tal autor y, si nos es posible, conocer al autor.

Recuerdo a Jesús reconviniendo una y otra vez a los intérpretes de la ley de su época, a saduceos y a fariseos (todos reconocidos por ser religiosos de primer orden y buenos intérpretes); también ocurre algo similar y con consecuencias mucho más drásticas para los hebreos en el Antiguo Testamento de parte de los profetas. ¿Todo por qué?: no sólo por mala interpretación, sino también porque en realidad sus interpretaciones no eran más que para justificar el pecado de sus corazones que no quieren arrepentimiento, justicia, misericordia, ni se deleitan en su Señor.
Lo que quiero decir no es que la Biblia es sólo para entendidos ni estudiosos (ya que, como vimos, hasta personas con estas características pueden no comprender bien), sino para quienes buscan en ella a la luz de Su propio Espíritu. Es la misma promesa que se hace por medio de Jesús acerca del Consolador que “les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho” (Juan 14:26). Esto no quiere decir que por un acto mágico podremos dilucidar todo lo que nos hablan las Escrituras sin más, sino que ésta misma invita a escudriñar con diligencia para hallar su real significado.

Ha pasado mucho tiempo desde que estos antiguos escritos estaban al alcance de una elite, pero hoy en día cualquiera puede leerlos. Hay varios recursos para poder comprender mejor y salir de una interpretación vacía, aunque (como mencioné) Su propio Espíritu ha de ser el determinante para que ocurra el “milagro” de hallar a Cristo en Él, incluyendo el estudio diligente como parte de cualquier buen estudiante de la Biblia, como son los más respetados eruditos y predicadores bíblicos en la historia.

Yo no resolví la contradicción que supone existe al colocar el lugar de la aparición de Jesucristo como determinante para afirmar o rechazar la resurrección. Me recuerda en alguna forma la pregunta que le hacen a Jesús acerca del divorcio o, más aún, las reinterpretaciones que hace el mismo de muchos mandamientos de la ley.
Finalmente, leyendo y entendiendo literalmente los evangelios, así como fue planteado este desafío, creo que este es irrefutable. Más aún, prácticamente toda la Biblia (salvo por los pasajes que tratan temas éticos o morales), así interpretada, no tiene sentido. La vida, muerte y resurrección del Mesías es absurda, sino no se “lee” que estaba anunciada, que era necesaria y que da vida y esperanza a quienes creen en Él (Su iglesia).

Saludos.

El artículo aludido es este: http://techpurri.dduranf.cl/2011/04/desafio-la-inerrancia-de-la-biblia.html

viernes, 9 de septiembre de 2016

Comentario a "Dios no dijo eso", de Bart D. Erhman.

Por medio de un amigo y una pequeña inquietud, conocí un libro y un autor que quise comentar. Dicho libro se llama “Jesús no dijo eso”; mas su nombre original es “JesusInterrupted: Revealing the Hidden Contradictions in the Bible”; así es que hay que abandonar un tanto ese título marketero que tiene la versión al español para que no hayan malas interpretaciones al respecto.

Más allá de aquel impasse con la traducción del título del libro al español, Bart D. Ehrman, a lo largo de este libro, nos invita a no tener una mirada superficial sino crítica de la Biblia y del Nuevo Testamento en particular; mas se aventura también a emitir un juicio categórico: el Nuevo Testamento está conformado por una serie de escritos de dudosa procedencia, ya que no son los originales, y configurado (canonizado) según aparente conveniencia de la “iglesia”. Esta exposición viene de parte de una persona informada y documentada no sólo con escritos que no tenemos a la mano y que ciertamente no sabríamos descifrar su valor y significado, sino inclusive en textos controversiales que podemos observar en cualquier Biblia, si ponemos la atención necesaria.
Además, el manejo de la historia y de la teología es importante a la hora de presentar las distintas controversias teológicas, culturales y sociales de los textos, y postular la importancia de que un texto diga una u otra cosa, aún en la más mínima palabra.
Más allá de toda esta pequeñísima reseña del libro, quisiera compartir lo que fue el libro para mí.

Puede ser chocante comenzar a leer este libro, desde el título hasta lo que postula. Imagino que para alguien que jamás ha escuchado y/o conocido acerca de crítica textual, teología, historia de la iglesia, de doctrina bíblica, este libro puede ser muy perturbador. Yo ya conocía algunas de las cuestiones de las que trata el libro, aunque con un enfoque distinto y menos profundo.
El cambio de enfoque que propone es interesante, ya que Ehrman no es un lector cualquiera de la Biblia y creo que demuestra que puede interpretar de buena forma la Biblia, si se lo propone. Creo que justamente cómo mira las escrituras, su enfoque crítico, es lo que lo hace tan bueno en su trabajo y que la búsqueda de la verdad acerca de los escritos es una tarea interminable para él, aunque sería mucho más feliz si tuviera en sus manos los originales, ya que se disiparían todas sus dudas. En realidad, si se encontraran los textos originales, se disiparían las dudas de todos los críticos textuales de la Biblia.
Muchos capítulos me costó leerlos, pero no porque no fueran importantes o interesantes, sino por la marcada posición del autor respecto a lo mostrado. O sea, no estoy de acuerdo en general con Ehrman, pero para poder presentar toda esta temática creo que es preferible que el lector saque sus conclusiones y no apresurarlas.
A más de esto, uno de los puntos cruciales en su postulado es su concepto acerca de la “infalibilidad de la Biblia” y su crítica a esta doctrina. De hecho, el choque con este tema al mismo Ehrman lo lleva a dedicarse a lo que hoy es su trabajo, según lo que él mismo declara de su historia personal en la introducción al libro. Y aunque no hay una única postura al respecto, al confundirla con “inerrancia”, lo cierto es que este autor tiene una posición que parece concordar aún con la de sus primeros años en una iglesia fundamentalista.
Los estudiosos de la Biblia no niegan los errores cometidos por copistas, pero se comprende bien que la “infalibilidad de la Biblia” es un término teológico relativo a la confianza para aquellos que se vuelven a las escrituras en busca de la verdad de Dios, por cuanto ha sido inspirada por el Espíritu Santo. En cuanto al término “inerrancia”, hay varias posturas, ya que esta habla acerca de que la Biblia no contiene errores de hechos, ni contradicciones internas. Mientras la infalibilidad encara el conocimiento personal de Dios y la seguridad de la salvación, la inerrancia trata más específicamente de la transmisión exacta de los detalles de la revelación. Incluso, se habla acerca de que la inerrancia es más bien atribuible a los originales, no a las copias que tenemos.
También se observa la conceptualización errónea que el autor hace acerca de “inspiración divina” en la Biblia en el momento en que se cuestiona su infalibilidad: por causa de los errores se cuestiona la inerrancia; por causa del fallo de la inerrancia se cuestiona la inspiración y, por descarte, se cuestiona a la persona de Dios.
Se produce algo de confusión con la “inspiración” en la Biblia, ya que se asocia fácilmente a que las escrituras son escritas directamente por Dios, o que lo que escribieron los hombres inspirados fue prácticamente dictado por el Señor; se genera en muchas personas la expectativa de que lo escrito finalmente sea riguroso, exacto  y rico en detalles acerca de la historia, la ciencia y hasta en lo más mínimo acerca de cualquiera de nuestros problemas cotidianos y/o existenciales. Pues bueno, por lo que yo he visto, hay que considerar que la “inspiración” no es mecánica sobre el escritor, que esta no anula la personalidad del autor humano, sus facultades creativas, cultura o estilo literario; y aún así, a través de la inspiración del Espíritu Santo, revelarse a través de ella, sin contradicción, por cuanto Él revela lo que quiere revelar soberanamente a la humanidad y, especialmente, a Su Iglesia.

Son ineludibles los casos que plantean dudas respecto a coordinación y/o contradicción respecto a los textos que se pueden comparar, en cuanto a precisión de datos; pero, a la vez, si estas contradicciones y/o errores no alteran en fondo ni forma la profundidad del mensaje revelado, no son gran argumento como para poner la autoridad de la Biblia en tela de juicio. Ahora, cuando se trata de los cambios introducidos por cuestiones teológicas, sociales o de otra índole, es algo de más cuidado, aunque no deja de ser que mucho tenga que ver con la interpretación que se le da al texto. Por ejemplo, en el capítulo 6 aparece un texto que no me convenció demasiado, acerca de las designaciones de Jesús, a saber, “que Jesús se convirtió en el Cristo durante el bautismo (Hechos 10:37-38) y en otro pasaje se afirma que Jesús se convirtió en el Cristo en momento de la resurrección (Hechos 2:36)”. Leyendo los pasajes citados, no veo que estos sean precisos en cuanto a que Jesús se convierta en el Cristo durante el bautismo y la resurrección, sino una interpretación que hace Erhman sobre ellos.
Me parece que Erhman honestamente deja de manifiesto su fe en cuanto a desconfiar de la autoridad de los documentos que los cristianos creemos son textos sagrados y que, ya que no son confiables por la serie de pruebas presentadas, él ni nadie puede creer en el Jesús presentado como Hijo de Dios en la Biblia y la fe cristiana. Y para mí, tanto el libro como su autor, falla en su presentación en algo que pudiera parecer una minucia: la infalibilidad de las Escrituras.
Son loables los esfuerzos en explicar los acontecimientos históricos y las distintas doctrinas cristianas para argumentar los cambios en los textos. Ahora, para que los textos se preservaran (a pesar de que son sólo copias), que la misma “Iglesia” se preservara a través de los tiempos, para que se definieran ciertas doctrinas por sobre otras, pienso que habría que pensar en una verdadera conspiración y un cuerpo de personas verdaderamente influyentes para lograrlo y que, a la vez, los textos sean coherentes en espíritu, me parece de una fe descomunal.

Para finalizar, creo que la crítica textual es una herramienta  utilísima en la búsqueda del creyente, que investiga y anhela hallar la verdad de Dios en los textos, en su significado más profundo, fuera de aquella caricatura que tristemente esbozamos cuando no se estudia con diligencia. Aunque no conozco toda la carrera de Bart D. Erhman, pienso que debe ser uno de los más destacados personajes de nuestros tiempos en crítica textual y no tomo para nada a la ligera sus estudios al respecto. Me gusta el entusiasmo que pone en buscar la verdad y ser estricto a la hora de estudiar los textos, es justamente lo que nos falta a muchos. Por lo mismo, no sólo aquellos que no son creyentes, siguen estudiando e investigando incesantemente en aras de poder descifrar de mejor forma la verdad revelada y agradezco profundamente que así sea.


Como no soy un asiduo escritor ni muy docto, anoto aquí un libro que me ayudó a ordenar las definiciones de este comentario: El Origen de la Biblia, editado por Philiph Wesley Comfort.
http://gfol1.iglesiagetsemanidemontreal.com/download/Origen_de_la_Biblia_ws1008737081.pdf

viernes, 30 de noviembre de 2012

Respuesta a un amigo

Hace tiempo que quería escribirte, pero no tuve cómo llamarte y usted tampoco lo hizo. Y es que lo que debo decirte no se escribe en 140 caracteres, sino mucho más.

Estimado amigo, me halagó su invitación a formar parte de una banda cristiana, lo cual en otro tiempo lo hubiese aceptado inmediatamente, ahora tuve que pensarlo un tanto más.
Como bien me dijo, las ocupaciones y el tiempo no suenan entre personas como usted y los demás miembros de la banda como excusa, pues todos están copados. Sin embargo, me bastó con reorganizar no sólo mis ocupaciones y tiempo, sino también las prioridades y recursos, los que ya están siendo ocupados en la obra de nuestro Señor.

No tenía planeado contarle las cosas de esta manera, pero a pesar de eso, me pareció buena alternativa, después de todo. Así que sin más le vuelvo a agradecer su llamada, pero tengo que decirle que no.
"Tengo que", pues yo le conozco y es una persona que considero amiga, leal y, no sé, es una de esas personas que se nota "cree en el Señor con su corazón".

Así que puede darse cuenta también que no es sin una cuota de dolor el rechazarle en esta ocasión. Tal vez tu puedas comprenderme, pues en el caminar del cristiano (aunque es un gozo), también hay dolor, cosas que dejar atrás que van moldeando en el proceso de santificación de Dios con uno.
Somos tratados mal a veces, otras seguramente que nosotros también lo hacemos. Esperamos tomar las mejores decisiones en pos de Cristo, pero creo que muchas veces nos equivocamos, aunque si Dios lo permite debe ser que lo tiene contemplado y nada se escapa de Su soberanía.

Hemos decidido trabajar en obras que están más a nuestra mano (más cercanas) a nosotros, como son la familia, compañeros de estudio-trabajo, amigos y aunar esfuerzos en la iglesia en la que participamos.
Aunque también participo en la alabanza en la iglesia Uno, mi corazón se ve movido a observar mi alrededor y valorar las relaciones humanas que últimamente nos han sido dificultosas por estar sanando heridas.
¿Y no es acaso que en la familia, compañeros, amigos e iglesia hay muchas heridas que Jesús quiere sanar a través de la comunión unos con otros?

Como le conté, quisiera verle a usted y su esposa para que nos conozcamos mejor. Finalmente rechazo el formar parte de la banda porque buscaba ser un proyecto a través del tiempo y no puedo aceptar eso hoy. Ya formo parte de la alabanza de la iglesia y a esta pretendo dar toda mi energía en cuanto a la música. Por demás, ya he evidenciado que Cristo ha sensibilizado mi corazón en otros aspectos que pasan a llenar, junto con el grupo de alabanza, todo espacio. Por eso no rechazo su amistad, el compartir con ustedes, sino que espero que efectivamente se realice.


Espero pueda comprender las razones y disculpar las posibles molestias por la negativa y la tardía respuesta.

Dios bendiga tu caminar, a tu familia, tus proyectos, tus amistades y que puedas ser luz en cada lugar que vayas.


Atte. Pablo Epul

viernes, 6 de julio de 2012

Zona...

viernes, 29 de junio de 2012

Hace mucho tenía ganas de escribir. No sé si porque tenía ganas de que me leyeran, para que este sitio se renovara con nuevas letras, nuevas historias; tal vez para comunicarme o porque simplemente necesito hacer esta especie de terapia, casi como para hablar/escucharme yo mismo. Si, ya sé que suena en muchas formas un discurso retórico y hasta ególatra, pero aquí apoyo de alguna manera el hecho de querer comunicarme.
Por eso escribo lo primero, para que vean que aunque no aparezca nadie para leer esto en la inmediatez, el registro quedará, a menos que se borre...

Hace unos diez minutos me llamó mi señora para preguntarme por un papel que dejé en la casa y luego de ese asunto, me saludó y me hizo saber cuanto me quiere y desea que este a su lado. Ya pronto salgo de la pega, donde estoy ahora escribiendo.
Yo no sé cuál es su visión/sentimiento/idea de felicidad, pero desde que me enamoré enarbolé el pensamiento de que lo que me hace feliz en la vida es la tranquilidad, las cosas simples. Con unas pocas palabras, sonidos y/o imágenes ver el mundo con su divina belleza. Sé que en muchas ocasiones se pasa por tiempos complicados, de llovizna, frustración, hambre, cansancio, pero así como llueve hoy, luego sale el sol. Y la increíble hermosura del sol no se nota con tanta claridad sino después del período nuboso.

Ya van a ser 9 meses de matrimonio y 2 años desde que conozco a Paulina, mi esposa. Tiempo que hemos estado juntos en las buenas y las malas. Tal vez más malas que buenas, y no lo digo como quejándome o preguntándome por qué. Desde que comenzamos a entablar amistad sentí en mi interior que nuestra relación era más profunda que sólo sonrisitas o bonitas palabras, era algo más grande. No la tarea hecha que anhele en mi período de estudio, sino la vida misma, sus ires y venires. En efecto, no miro en menos las sonrisas ni las bonitas palabras, pues sería como echar por fuera aquello de lo que me encanta en la vida, lo bello en simple; sino que antes de eso tuvimos que ir en rescate de nuestra vida escondida allá atrás. Sí, esos hechos que ni nosotros mismos conocemos o entendemos y menos superado. Aquella parte de traumas, miedos, frustraciones que no nos dejan la libertad de la que nuestro Señor nos da: libertad de nosotros mismos.

La verdad es que es duro confrontar la vida, mucho más cuando piensas que eres más duro que cualquiera o cuando piensas que eres fuerte como una muralla. Lugar/persona con la que van a chocar. No, no soy tan duro. Pido perdón si es que lo he sido y si es que doy esa impresión. En realidad debiera pedir muchos perdones, muchas excusas.
Siempre recuerdo cuando una vez hable a un amigo llamado Hans en forma burlesca acerca de su soltería. Es un hecho que lamento mucho y espero algún día disculparme personalmente con él. Irónicamente recuerdo que hice burla de su condición en un momento en el que yo me sentía muy seguro acompañado de una polola que tuve. Ya no estamos juntos, así que sucedió casi como la ley del karma en este asunto. Igual debo disculparme con aquel hombre porque él siempre se portó muy bien conmigo, no se mereció lo que le dije.

Ahora me tengo que ir, pero continuaré mañana...



lunes, 23 de enero de 2012

"Él salvará a su pueblo de sus pecados." Mateo 1: 21.

Señor, sálvame de mis pecados. Por tu nombre de Jesús me siento animado a orar de esta manera. Sálvame de mis pecados pasados, para que el hábito de ellos no me mantenga cautivo. Sálvame de mis pecados constitucionales, para que no sea el esclavo de mis propias debilidades. Sálvame de los pecados que continuamente están ante mis ojos para que no pierda mi horror por ellos. Sálvame de mis pecados secretos; pecados que no percibo debido a mi falta de luz. Sálvame de los pecados súbitos y sorprendentes: no permitas que sea sacado de mi camino por la fuerza de la tentación. Sálvame, Señor, de todo pecado. No permitas que la iniquidad tenga dominio sobre mí.
Solamente Tú puedes hacer esto. Yo no puedo romper mis propias cadenas ni eliminar a mis propios enemigos. Tú conoces la tentación, pues Tú fuiste tentado. Tú conoces el pecado, pues Tú cargaste con el peso de ese pecado. Tú sabes cómo socorrerme en mi hora de conflicto. Tú puedes salvarme de pecar, y salvarme cuando he pecado. Se ha prometido en Tu propio nombre que harás esto, y yo te ruego que en este día me permitas comprobar la profecía. No permitas que ceda al mal carácter, o al orgullo, o al desaliento o a cualquier forma de mal; pero sálvame para santidad de vida, para que Tu nombre de Jesús pueda ser glorificado en mí abundantemente.

Amen.


"siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" Ro 3:24



Extraído del blog “Solo por gracia”, escrito el día martes 20 de octubre de 2009
http://solamenteporgracia.blogspot.com/2009/10/devocional-spurgeon.html

“Devocional Spurgeon”

jueves, 15 de septiembre de 2011

John Lennon - Stand by me




Ahora creo comprender un tanto a Lennon. Estaba enamorado y de seguro vivió feliz sus últimos años de vida hasta que lo arrebataron...